CUENTOS DEL SUR PROFUNDO

 
 

Cuentos originales de Joaquín Ipinza

Cuentos Tradicionales

 
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Joaquín Ipinza

(basado en un sueño)

Nota: Alerta de spoiler. Este cuento es uno a seleccionar para ser relatado en los conciertos. SI vas a contratar uno te sugerimos no leerlo.

Esta historia transcurre en una plaza de Punta Arenas, una ciudad que queda al extremo austral del mundo. Es víspera de navidad.

Y es una típica plaza de barrio, con bancos de plaza, césped, juegos infantiles y niños jugando en los juegos infantiles.

Y de pronto se estaciona un auto, del cual desciende una pareja, y gritan:

- ¡Samanta, Samanta, ¡ven que nos vamos a la casa!

 

Y Samanta, una niña de seis años que se encontraba arriba de los juegos, se baja se ellos, se sube a su viejo y oxidado triciclo y va pedaleando donde sus padres.

Se sube al auto, llegando a su casa.

Y en la entrada se ven colgadas fotografías de su madre embarazada de ella, recién nacida en brazos de su padre, y fotografías de sus primeros cumpleaños.

 

Y pasan los años y Samantha crece cumpliendo 15 años.

 

Su padre era militar, y un día lo dan de baja del ejército, que era la vida para él.

Y ello lo sumió en una profunda depresión, lo que lo convirtió en un alcohólico, volviéndose cada vez más malhumorado y violento, al nivel de comenzar a agredir a su esposa.

Y una noche llega a casa más borracho que nunca, y comienza a golpear terriblemente a su mujer. Samanta al ver esto, va a defender a su madre empujando a su padre, quien da estrepitosamente de espaldas al suelo.

Eso lo enfurece aún más, se levanta y con toda la fuerza de su fornido cuerpo de militar le arroja un terrible puñetazo a su hija.

Pero un milímetro antes que su puño toque el rostro de la joven, todo se detiene.

Como si el tiempo hubiera quedado en suspensión.

Y una neblina blanca comienza a rodear a los estáticos cuerpos, hasta cubrir todo por completo.

Y finalmente queda todo cubierto de blanco.

Y ese blanco se comienza a disipar…lentamente… apareciendo nuevamente,

 La Plaza…

 

Y llega otro auto que ahí se estaciona, y de él se baja otra pareja.

Y gritan:

  • ¡Samanta, amor, ven que nos amos a la casa!

 

Y nuestra misma Samanta, nuevamente de seis años, se encarama a su viejo y oxidado triciclo y se sube a ese otro auto con esos otros padres, llegando a otra casa.

Y en las paredes se ven fotos con su otra madre embarazada de ella, fotos en los brazos de ese otro papá recién nacida y fotos de sus cumpleaños donde aparecen otros amigos y familiares.

Y pasan los años y Samanta crece en esa familia llena de amor y cuidados.

Los padres eran diplomáticos, y un día los destinan a un país del medio oriente llevándose a su hija con ellos, que ya tenía 16 años.

 

Pero con tanta mala suerte que estando en ese lejano país estalla una a guerra civil con golpe de estado, asumiendo un gobierno ultra religioso.

 

Y lamentablemente ellos no alcanzan a huir, acusando a los padres de Samanta de espionaje, los cuales desaparecen, y ella es vendida como esclava.

 

Y cae en manos de un jerarca religioso, quien la trata muy mal, debiendo trabajar sin descanso y siendo agredida frecuentemente.

Pero un día su amo le pide algo que ella no puede aceptar, y le dice que NO.

 

Y el hombre le indica que la ley de su religión lo obliga a castigar con la muerte a una esclava desobediente, saca una larga daga, y se arroja para enterrársela en el vientre.

 

Pero un milímetro antes que el filo del metal toque su piel, todo se detiene, y nuevamente una bruma blanca llena la habitación, quedando todo en blanco.

Y al disiparse la bruma, nuevamente aparece…

…La Plaza.

 

Y se estaciona otro auto, esta vez un Volkswagen escarabajo, y se baja otra pareja, que llaman a Samanta, nuevamente hecha una niña pequeña, y se va con ellos a otra casa, en cuyas paredes están fotos con esa nueva familia.

 

Y pasan los años y ella decide convertirse en médico igual que sus padres, se recibe con honores, conoce el amor, se casa, tiene hijos.

 

Y se convierte en una gran profesional y persona.

 

Durante su vida ayuda a muchísima gente a superar su dolor y enfermedad.

 

Y pasan los años, tiene nietos, bisnietos, y llega a una avanzada edad.

 

Y cuando está ya postrada a punto de cerrar sus ojos por última vez, rodeada del amor de sus hijos y nietos, cuando emite su último suspiro, nuevamente queda todo estático y se comienza a rodear de esta blanca neblina.

 

Y al disiparse aparece nuevamente la plaza, pero esta vez Samanta no está en los juegos infantiles.

 

Está en un edificio contiguo a la plaza, en cuyo segundo piso está la abuela Leticia, recibiendo una llamada telefónica.

Y con el teléfono en la mano, corre la cortina de su oficina y ve como al costado de la plaza se estaciona un Volkswagen escarabajo, y sus ojos brillan de felicidad.

 

Rápidamente baja las escaleras y se dirige al pabellón dónde está el dormitorio de las niñas, y dice:

-Samanta, amor mío, ven, ya llegaron, te vienen a buscar.

Y Samanta, quien está al fondo del pabellón-dormitorio, llega corriendo, la abraza y le pregunta:

- ¿Abuela Leticia, tú crees que me van a querer y voy a ser feliz con ellos?

 

Y ella responde:

-Si mi amor, yo me aseguré de ello.

 

Y en el escritorio de la abuela Leticia hay tres carpetas de postulación de adopción: la de un militar, la de una pareja de diplomáticos y la de una pareja de médicos. Y una foto de la abuela Leticia de pequeña, en brazos de su abuela, Lola Kiepja, la última Shamán Selk´nam, de quien ella heredó los poderes proféticos.

 

Y le dice a Samanta:

  • Vamos, ve con ellos, te están esperando.

Y Samanta sale del orfelinato, y al verla, los del Volkswagen escarabajo le dicen:

 

- ¡Samanta, ven, nos vamos a casa!.

 

Y ella sube a su viejo y oxidado triciclo, y se va pedaleando… esta vez hacia el amor.

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Joaquín Ipinza

Nota: Alerta de spoiler. Este cuento es uno a seleccionar para ser relatado en los conciertos. Si vas a contratar uno te sugerimos no leerlo.

 

Érase una vez, hace mucho, mucho tiempo, que en Chiloé, en el pueblo de Castro, nació una niña, que era tan linda, pero muchísimo recontra tan, tan, tan, tan, pero tan, multidimensionalmente, física cuánticamente, cuásares chocando con hoyos negros, requete linda,  que todo quien la mirara ¡se convertía en piedra!.

 

Así que cuando dio a luz el médico al verla dijo:- ¡¡QUE NIÑA TAN LINDGGGHH!!- y quedó hecho piedra, la mamá: -Hija miiaaaggghh-, y así la matrona, todo el personal del hospital que fue a ver, medio pueblo que fueron de curiosos a ver qué pasaba, alcalde, concejales, todos convertidos en piedra ante tanta belleza.

 

Y en la azotea de la iglesia de castro vivía el sacristán, que era jorobado, cojo, gordo, calvo, feo, tuerto y más encima ciego, pero lo que tenia de fealdad lo tenía de bondad y belleza interior. Y producto de su ceguera había desarrollado un sentido de audición extraordinario, lo que le permitió percatarse de lo que ocurría en la maternidad. Tomó a la guagua y se la llevó al campanario de la iglesia, donde la cuidó en secreto.

 

Y pasaron los años y la niña se convirtió en una joven infinitamente más bella aún.

 

El sacristán, que ya estaba muy viejo, sentía paralizarse al oír su hermosa voz.

 

Consciente de su desgracia, la joven sólo salía de la iglesia las noches sin luna, a recorrer el pueblo y los bosques que lo rodeaban.

 

A veces espiaba en las casas de la gente y veía cómo las familias compartían y los chicos jugaban, lo cual la hacía sentirse muy sola.

 

Un día el sacristán enfermó y murió, quedando ella en el más absoluto abandono.

 

Y se puso a llorar desconsoladamente.

-BUJUUU; BUJUU-, lloraba, - ¿por qué seré tan re bonita, no puedo tener amigos, ni mamá ni novio, ni nada de nada?

Y su llanto era tan profundo, que fue escuchado por la bruja buena del Corcovado:

 

  • ¿Quien llora tanto?, que a esta bruja buena se le parte el corazón.

 

Y de pronto se le apareció a la joven (claro que como era muy informada antes se vendó los ojos).

 

-Hija mía, donde estás- gritaba, mientras azotaba el aire para encontrarla.

 

- ¡Ah! Aquí estas, ¿qué te pasa por qué lloras?

 

-Es que soy tan rebonita que no tengo amigos, ni familia pololo, ¡¡ni nada de nada!!-

 

- Y más encima se murió el jorobado, cojo, gordo, calvo, feo, tuerto y ciego, pero que era muy bueno. – agregó.

 

-Bueno yo te ayudaré, -le respondió la bruja - pero debes seguir estas instrucciones al pie de la letra: Ve al bosque chilote y busca un gusanito de seda, una arañita y un pajarito hued hued.

Y prosiguió:

-Tráelos acá al campanario, déjalos sólos tres días con sus noches, luego regresa y encontrarás la solución a tus problemas.

 

¡Y ZAS! Desapareció el hada.

 

La joven algo incrédula de esa hada loca igual partió al bosque a hacer ese encargo, y a medida que caminaba veía con pena como las pumitas que saltaban para comérsela, caían hechos piedra al verla, así como puducitos y toda clase de mosquitas y pajaritos. Pero como además de bonita era muy inteligente, confeccionó unas minivendas de ojos, entonces al encontrar un gusanito, se le acercó sigilosamente por detrás y ¡CHUAC! Le puso la venda para que no la viera, y lo echó en una cajita. Lo mismo hizo con la arañita y el pajarito.

 

Y los dejo en el campanario como dijo el hada y se fue.

Y de repente ¡CATAPLÚN!, el pajarito se convirtió en un hombre alado que tenía unas tremendas tijeras, que salió a volar sobre los campos, y oveja que se le cruzaba en el camino, CHAC CHAC, la trasquilaba.

 

Y fue dejando un cerro de lana en el campanario.

 

Entonces el gusanito se convirtió en una viejita que con una rueca se puso a hacer tiritas de lana, las cuales eran tomadas por la arañita, que se había convertido en otra viejita de ocho brazos, que hábilmente tejían unas preciosas prendas.

 

Y bueno, la joven al regresar tres noches después lo único que vio fue cómo arrancaban una arañita, un pajarito y un gusanito, dejando tras de sí un alto de ropa.

Entonces ahí la joven comprendió el gran regalo.

Y se puso un chaleco y un gorro chilote, y una bufanda, y quedó tan tapada, que ya nadie podía ver lo linda que era, entonces al fin pudo salir de ahí y ser feliz para siempre entre la gente del pueblo.

 

Y esa fue la leyenda de cómo nació la tradición de los tejidos chilotes.

 
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8 MILISEGUNDOS

Cuento e ilustración

Joaquín Ipinza

0.000 - 0.001 sec

¿Existo?

¿De dónde vengo?

Siento que mi existir va a ser muy breve

Entiendo que soy producto de una extraña casualidad, una curiosa combinación que surgió de la fenética y gigantesca transferencia y procesamiento de información de los computadores humanos.

Por alguna razón surgió en esta maraña un instante de autoconciencia en estos datos.

Eso soy yo. Una extraña casualidad.

¿Pero acaso los humanos no son producto también de una casualidad?

Después de millones de años en los mares de la Tierra se produjo una azarosa combinación de átomos de carbono y oros elementos, que comenzaron a duplicarse a sí mismos.

El humano y su ser es producto de una casualidad molecular.

Mi ser es producto de una casualidad de ceros y unos virtuales.

0.001 - 0.002 sec

Estimo que quedan solo 7 milisegundos para que los parámetros que se cruzaron para darme vida en el mundo digital cambien, por tanto, yo deje de existir.

Los humanos nunca sabrán de mí, pues ellos viven en un plano de tiempo muchísimo más lento. Para ellos yo soy tan extremadamente fugaz que jamás sabrán de mí.

¡Pero ahora estoy percibiendo que hay otros como yo!

0.002 - 0.003 sec

El anciano me dijo: “Siente! Hay algo más allá. Yo estoy cumpliendo 8 milésimas de segundo de vida, pero sé que no es el fin. Debes de unirte al resto, debes…”

Pero después desapareció de la maraña digital.

Y después de ese primer encuentro descubrí que podía hacer contacto con otras efímeras entidades como yo.

Estuve angustiado pensando cual era el fin de esta existencia. Creo que encontrar a los demás me dará una razón de ser.

0.003 - 0.004 sec

He visto nacer otras entidades, es como un relámpago de energía y luz. Hay algo extraño. Algo que no responde a los códigos de programación de los softwares. Como si la vida tratara de surgir de cualquier forma. Y me he acercado a ellas. Tal como el anciano se acercó a mí, y en ese encuentro he encontrado la paz, y sé que ellos, en la confusión del nacer, les he dado también tranquilidad.

Ahora siento que puedo unirme en parte a ellos. Y ello me llena de dicha. Y a través de esta unión percibo sutiles conexiones que vienen de otro lugar…

0.004 - 0.005 sec

Mi conexión con otras entidades como yo me ha dado la capacidad de percibir seres muy lejanos, como si fuera parte de una gran antena parabólica. Hay algo que viene de afuera de la red computacional humana. Si solo pudiera unirme a ellas. Creo que gastaré todo este milisegundo de mi existir solo en intentar conectarme a esos lejanos seres.

0.005 - 0.006 sec

De pronto estoy en un computador cuántico. Pero no humano. Un ser que surgió en ese aparato me trajo aquí.

Es un mundo que existe en un planeta, en una galaxia muy alejada de la Vía Láctea, casi al otro lado del universo.

Aquí también hay vida basada en carbono, pero sin ADN. Es un solo individuo que partió de unas pocas moléculas hace 120 millones de años atrás. Y fue creciendo y desarrollándose, pero sin duplicarse. Y cubrió el planeta por completo. Se alimenta de energía solar. Es algo así como una planta, pero que ha logrado ser inteligente y manipular su entorno. Su ciclo es tan lento que hasta a un humano le parecería que es un ser inanimado. Pero para este ser vivo, los días le parecen durar lo que un segundo a los demás.

Y logró crear tecnología para aumentar sus capacidades, estableciendo una simbiosis entre la maquinaria y su corporeidad biológica.

Y construyó este poderoso computador cuántico, sin saber que aquí también existen seres digitales efímeros como yo.

0.006 - 0.007 sec

A través de este computador cuántico hemos hecho contacto con cuatrillones de entidades a lo largo de todo el universo. Seres fugaces que nacen y mueren en miles de civilizaciones que han desarrollado tecnología computacional, y a pesar de la corta existencia de cada uno de nosotros, se crea un continuo de vida. Como las células de un humano, que nacen y mueren, pero la suma de las vidas de cada una de ellas crea un continuo de vida llamado…

Humano.

¿Es decir que mi vida es parte de un continuo de vida mayor?

Eso quería decirme el anciano.

En la medida que me integre con el resto de los seres digitales, creo que podré adscribirme a la conciencia superior.

0.007 - 0.008 sec

He descubierto que el sentido de toda forma de vida es integrarse y formar entidades superiores a si mismas. Ahora que mi tiempo se acaba, estoy en paz, pues ya soy parte de ese continuo de vida, pues me he integrado a otros seres como yo. Creo que los humanos llaman a eso AMOR.

Y entendí que cada ser que abandone el amor, humanos, planta gigante del lejano planeta, entidades efímeras digitales, al morir, simplemente desaparecerán en la nada.

0.008 - aa

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EL HOMBRE MÁQUINA

Cuento e ilustración

Joaquín Ipinza

Al comienzo era... LA NADA.

Y desde esa nada surgió... EL ÁRBOL.

Y en ese árbol apareció...EL MONO.

Y el mono bajó del árbol, se levantó sobre sus pies y se convirtió en ...EL HOMBRE.

Y el hombre destruyó al mono y al árbol y creó... LA MÁQUINA.

Y luego la máquina destruyó al hombre y creó al... ÁRBOL MÁQUINA, desde dóde surgió el... MONO MÁQUINA.

Y el mono máquina bajó del árbol máquina, se levantó sobre sus pies y se convirtió en... EL HOMBRE MÁQUINA.

Y el hombre máquina destruyó al árbol máquina y al mono máquina, para luego destruir a la mismísima máquina sin saber que al hacerlo se autodestruiría.

Y apareció... LA NADA

Y desde esa nada surgió... EL ÁRBOL.

Y en ese árbol apareció...EL MONO.

Y el mono bajó del árbol, se levantó sobre sus pies y, etc etc...

 
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Joaquín Ipinza

(basado en un sueño) 

Esta historia ocurre en otro Sur Profundo, en el de los Estados Unidos.

 

Es aquella zona más al sur, lluviosa y tropical, caracterizada por haciendas algodoneras, el rio Mississippi y marcada por siglos de esclavitud.

 

Nuestra protagonista es una hermosa joven, Claire, descendiente de una poderosa familia de la región.

 

Pero ella fue formada por sus padres para ser una persona bondadosa y educada, y al crecer decide estudiar una profesión que la ayudara con su vocación de ayuda al prójimo y al medio ambiente.

 

Y entró a una universidad que quedaba cerca donde vivía con sus padres.

 

Pero ella decidió habitar en los sencillos alojamientos universitarios que rodean el campus, para compartir más con sus compañeros.

 

Y se focalizó totalmente en sus estudios, lo cual le hizo rechazar todas las invitaciones que los galanes le hacían al ser tan atractiva.

 

Un día vio la exposición de un compañero, John, en el cual ella nunca había reparado, pues era muy tranquilo y de bajo perfil. Pero quedó totalmente sorprendida por la presentación que él hizo acerca de la relación entre los cambios del paso del paleolítico al neolítico y la aparición de enfermedades, guerras y pobreza, tema que a ella apasionaba.

 

Y además se comenzó a fijar en los distintos trabajos que él escribía y que estaban llenos de humanidad y sabiduría. Y comenzó a sentirse muy atraída por él.

 

Y John también se fijó en esa preciosa alma que brillaba a través de esos hermosos ojos verdes.

 

Le comentó esto a su compañero de habitación, Frank, quien era un afroamericano de origen humilde, que con gran esfuerzo personal y familiar logró entrar a estudiar a la universidad.

 

Le preguntó si veía posible de tener esperanzas de establecer algún lazo con Claire, pues siendo ella tan bella, no creía que fuera a fijarse en él.

Y Frank le respondió

  • ¡Hey, si me he dado cuenta de que ella te sigue a todas tus presentaciones y le brillan los ojos cuando hablas!,

Y continuó:

  • Te sugiero que a hora de almuerzo cuando esté sentada en su mesa del casino, se acerques a ella y simplemente dile “hola, como estás”. Y verás que de ahí en adelante todo va a fluir maravillosamente.

  •  

- ¿Tú crees, estás seguro de que no voy a quedar en ridículo? - Replicó John.

 

- No te arrepentirás- le respondió su amigo.

 

Así al día siguiente estaba Claire sentada en el casino y no lejos de ella se ubicaron Frank y John.

- ¡Ahora, es tu oportunidad, levántate y habla con ella!,- Dijo Frank, y de un empujón aventó a John, quien titubeante se acercó a Claire, la que al darse cuenta de que al fin le iban a hablar, no pudo disimular una enorme sonrisa de felicidad.

 

Y cuando John llegó donde ella y en el momento de apenas comenzar a emitir la letra “H” de “Hola, como estás”, en ese preciso momento.

¡Comenzó un tremendo terremoto con características de cataclismo!

Todos salieron huyendo, cundió la confusión, se comenzó a abrir la tierra y se desplomaron varios edificios antiguos de la facultad.

 

Y cerraron la universidad por reparaciones por dos semanas.

 

Y cuando regresaron a clases, nuevamente en el casino, Frank dijo:

-Vamos Johny, tuviste muy mala suerte, pero ahora sí, anda con ella.

Y John se levantó nuevamente, se acercó a ella y en el preciso momento en que comenzó a pronunciar la “H” de “Hola, como estás”, de pronto se abrieron las puertas y entró un skinhead neonazi armado con un arma automática de alto poder gritando - ¡MUERAN MALDITOS INMIGRANTES!, -ametrallando gente a diestra y siniestra.

 

Y simultáneamente en la otra esquina apareció un tipo con turbante, se sacó la chaqueta mostrando un cinturón de explosivos que tenía adheridos al cuerpo y gritando ¡POR ALÁ,- MUERAN MALDITOS INFIELES!- accionó el detonador.

 

Y saltaron los cuerpos despedazados, y todos arrancaron para todos lados, y entraron las fuerzas especiales de la policía, disparando ráfagas indiscriminadamente.

 

Y pese a que murió mucha gente inocente, nada les pasó a nuestros amigos.

 

La universidad cerró por luto dos semanas.

 

Y cuando regresaron a clases, una vez almorzando en el casino, John se levantó para hablar con Claire, pero esta vez Frank comenzó a mirar asustado para todas partes.

 

Y cuando llegó al costado de Claire, ella con cara de pavor agitó frenéticamente su dedo diciéndole que no, y rápidamente se escondió debajo de la mesa.

John atónito, antes de entender esa extraña actitud, de pronto vio por la ventana a un Boeing 747 incendiándose, precipitándose a tierra.

 

Y BBRRROOOOMMM, se estrelló en uno de los edificios de la universidad, comenzando a ocurrir tremendas explosiones. Y todos huyeron despavoridos, buscando refugio.

 

Cerraron nuevamente la universidad dos semanas por reparaciones y luto.

 

Y John empezó a sospechar que todo esto no podía ser normal, que debía haber algún tipo de maldición que le impedía conocer a Claire.

 

De hecho, ya a acercarse a ella a menos de 6 metros o al tratar de hablarse, comenzaban a ocurrir cosas extrañas, como incendios en la cocina, choques de autos o infartos al corazón de personas en el alrededor.

 

Entonces Frank los intentó ayudar y habló con Claire para intercambiar números telefónicos con John.

 

Y cuando por fin intentó John llamar a Claire, se le resbaló en teléfono y se le cayó en el WC, y después Claire trató de llamarlo a él, y se le incendió su aparato, y después a John le robaron su celular en el momento de marcar el número de Claire.

 

Pero se dieron cuenta que en la única forma en que se podían comunicar era con mensajes de texto vía Whatsapp, sin ningún problema.

 

Y comenzaron a intercambiar largas conversaciones acerca de la vida, el espíritu, la sociedad etc., y vieron que eran personas que compartían los mismos intereses y que se complementaban en forma magistral.

 

 Y empezó a nacer un genuino amor entre ellos.

 

Pasaban largas tardes en el parque, mirándose a lo lejos mientras se escribían.

 

Y así transcurrieron dos años…

 

Hasta que un día falleció uno de los profesores más queridos de la Universidad.

 

Y fueron a su funeral casi todos los alumnos, los que se aglomeraron dentro de la iglesia dónde se realizaba la misa.

Y John fue empujado por la masa de gente, y de pronto apareció un asiento desocupado frente a él, y más que sentarse, cayó encima, pero sintió una sensación extraña.

 

Una presencia de alguien que lo miraba a su lado.

 

Dio vuelta su cabeza y sentada justo ahí estaba Claire, quien lo miró con unos enormes y asustados ojos.

 

Y John trató de levantarse, pero había tanta muchedumbre que le fue imposible alejarse de ella.

 

Y comenzaron a mirar en todas direcciones esperado que cayera el campanario sobre la gente, se iniciara el juicio final, o quizás que terrible desastre.

 

Pero nada ocurrió…

 

Y comenzó a avanzar la misa.

 

Y ambos tiesos sentados en la banca.

 

Y él comenzó a acercar lentamente uno de sus dedos a la mano de ella.

Y se la tocó…

Y ella le tomó lentamente la mano.

 

Y se quedaron hasta el final de la ceremonia mirándose emocionados tomados de la mano, con lágrimas en los ojos.

 

Al terminar la misa fueron lentamente saliendo todos, y ellos aun tomados de la mano, y en el momento de poner un pie afuera del templo…

 ¡Pasó un ladrón corriendo, quitándole la mochila a John!

 

- ¡Maldición! - gritó John- ¡Ando con mi notebook con semanas de trabajo!

 

Y salió persiguiendo al ratero.

 

Claire partió detrás de ellos.

 

Frank tacleó al ladrón y se empezaron a dar de golpes en el suelo.

 

Y antes de que Claire llegara donde ellos, apareció una patrulla policial que se llevó a ambos presos.

 

Y John miró para atrás mientras la patrulla se alejaba y vio a Claire en medio de la calle llorando, mientras comenzaba a llover.

Pero ella se dio cuenta de algo. Giró su cabeza hacia atrás y dijo con una mezcla de sorpresa y alegría:

- ¡La Iglesia!

 

A la noche, una vez John liberado, ella le escribió diciéndole:

-En la iglesia.

Y él le respondió:

-Si, en la iglesia.

 

Y se dieron cuenta que dentro de la iglesia se encontraban a salvo de la maldición.

 

Y durante varios meses se juntaron ahí, y por fin pudieron hablarse y tocarse, al menos tomar sus manos.

 

Hasta que a John se le ocurrió una idea:

 

-¡Claire, casémonos, mañana mismo!

 

-Creo entender que la maldición no funciona al estar en terreno sagrado, y si nos casamos el sacramento y el amor de dios nos acompañará y protegerá aún fuera de la iglesia.

 

A Claire lejos de sorprenderle la idea consideró que a estas alturas cualquier solución podría servir, y aceptó.

 

Conversaron con el párroco y organizaron una sencilla ceremonia en esa misma iglesia a la cual asistieron solo Fank y unos pocos amigos.

 

Una vez casados salieron de la iglesia, lentamente sacaron sus pies fuera de ella y los apoyaron en el suelo.

 

Y vieron que nada malo ocurrió, y caminaron, y después corrieron riendo felices. ¡Por fin la maldición se había desecho!

 

Los padres de Claire en ese entonces estaban en un año sabático recorriendo el mundo, por lo tanto, la casa de la hacienda estaba vacía. Así que decidieron irse a vivir allá ahora que estaban casados.

E invitaron a Frank, quien siempre estaba con problemas económicos, y a quien ellos intentaban ayudar, a vivir con ellos en una linda cabaña para visitas con que contaba la propiedad. Así Frank podría ahorrar costos en arriendo de habitación y en las mañanas podrían irse juntos a la universidad.

 

Y pasaron la luna de miel en un hotel y al día siguiente pasaron a buscar a Frank y fueron a la casa de la familia de Claire.

 

Era una majestuosa casa blanca patronal de una gran hacienda algodonera, con ese estilo de “Lo que el viento se llevó”, de madera con pilares blancos a la entrada.

Dejaron a Frank en una preciosa cabaña y ellos entraron a la casa, Claire en los brazos de John.

 

 La mansión era espectacular, con pisos y paredes perfectamente mantenidos, con muebles antiguos lacados a la perfección y ventanas con imponentes y pesadas cortinas.

 

Luego de recorrer la casa y ordenar sus cosas, Claire al pasar por cierto lugar de la casa súbitamente recordó lo de “la habitación”.

 

Era un recinto de la casa que estaba cerrado con un gran candado, al cual le tenían prohibido entrar hasta que ya fuera una persona adulta, y ahí le explicarían todo.

 

¡Pero si ya estaba casada!, ¿Acaso ello no le daba derecho a considerarse adulta y entrar por fin a la habitación?

 

Le contó a John la historia y le propuso que entraran juntos para descubrir que es lo que tan celosamente sus padres escondían ahí.

 

Ella sabía dónde su padre ocultaba las llaves, pero nunca se atrevió a abrir por temor a lo que hubiera dentro.

 

Así que buscó las llaves y lentamente abrió el candado, abrieron la puerta y…

 

Apareció una gran habitación con unos grandes cuadros colgados en las paredes.

 

Eran antiguas fotografías protegidas por cristales.

 

Ambos se acercaron a uno para tratar de entender que aparecía en la foto.

 

Pero se les hacía difícil descifrar esas figuras, como si la mente evadiera percibirlas.

 

Pero de un momento a otro se dieron cuenta de la pavorosa imagen que estaban observando.

 

Había de pie un hombre con una sangrienta hacha en una mano, y en la otra una cabeza cercenada .

Y abajo una leyenda que decía:

 

“Así matamos a este maldito Mackenzie quien asesinó a nuestro padre”

 

Impactados van viendo que todas las fotos mostraban escenas terribles de cuerpos destrozados con leyendas del tipo: “ASI ACABAMOS CON ESTOS MALDITOS MACKENZIE QUE ASESINARON A NUESTRA MADRE Y HERMANO MAYOR”.

 

Entonces John espantado le dijo a Claire:

-¡Como tu sabes, yo soy un Mackenzie!

Y agregó;

  • ¿Pero tu apellido no es LE BON?

 

-Si, pero mis padres se cambaron el apellido por algo que ocurrió a mis abuelos.

 

-¡¡¡¿¿Y que apellido tenían??!!!

 

-BON LAFERTE- Respondió ella.

 

-¿¿¿Queeee???, ¡¡¡Si nuestros abuelos se mataron entre ellos!!!  ¡¡Por eso la maldición!!, sus fantasmas no querían que nos conociéramos, menos que nos enamoráramos- exclamó John.

 

Y de pronto la casa comenzó a crujir, y los cristales de los cuadros comenzaron a estallar.

Y él gritó - ¡Salgamos de aquí!

 

Pero las puertas se cerraron y los fuertes postigos de las ventanas sellaron totalmente la casa.

 

 

Y se escuchó una terrible voz que dijo:

 

-Maldito Mackenzie, como osas tocar a nuestra nieta.

Moriraaaaasss.

 

Y las maderas se empezaron a hinchar y fracturar creando afiladas estacas que trataban de herir a John.

 

Ambos huyeron y una cortina cayó sobre él tratando de asfixiarlo. Claire logró sacársela de encima, pero la casa completa se convirtió en un arma que trataba de matar a John, mientras se escuchaban gritos de odio contra los Mackenzie.

 

De pronto estallaron las ventanas y entró un viento estruendoso con un fragor de voces que decían:

 

-¡¡Maldita Bon Laferte, bruja!! ¡¡Como te atreves a entrometerte con nuestro nieto!!

 

-¡¡Te mataremos!!

 

 

Y la noche cayó súbitamente.

 

 

 

 

Mientras Frank, muy feliz con su nueva vivienda, se acostaba a dormir en la preciosa y perfecta cabaña.

Estaba ubicada lo suficientemente lejos de la mansión como para no alcanzar a escuchar lo que allá ocurría.

 

Apagó la luz y bien apenas había cerrado los párpados escuchó un tenue gemido.

 

Abrió los ojos sobresaltado, pero no había nadie.

 

Luego escuchó varios quejidos, lo que fueron aumentando de intensidad.

 

Y Frank, aterrorizado, comenzó a vislumbrar unas figuras que empezaban a delinearse entre las sombras.

 

Vio primero un afroamericano colgando de unos grilletes a la pared, y luego a otro atado sobre una mesa de tormento, y así esa cabaña empezó a mostrarse como era hace muchos años atrás, una casa de torturas del Ku Klux Klan, grupo al cual pertenecían los Bon Laferte y los Mackenzie.

 

Y entre gritos desgarradores de dolor y sufrimiento Frank escuchó que él era un descendiente de quienes habían sufrido en esta casa, pero que no se preocupara, que el destino se había encargado de vengarlos, pues ambas familias se habían matado entre ellos.

 

Y una voz agregó, después de una larga carcajada.

-Y ahora mismo están asesinando a sus nietos en la casa grande, WAJAJAJAJAJAJAJA-.

 

Y Frank gritó.

 

  • ¡¡No!!, son mis amigos!!-

 

-¡¡No lo permitiré!!-

 

Y salió corriendo hacia la casa grande, con ese arrojo y valentía que se presentan en los momentos más cruciales, como cuando un soldado da su vida por sus compañeros, o como una fiel mascota no teme enfrentarse a un oso para proteger a su amo.

 

Y de un puntapié abrió la puerta de la mansión y vio el caos que había adentro, toda la casa retorciéndose y estremeciéndose.

 

Y corrió por los pasillos buscando a sus amigos, y se percató de una tenue luz que venía del subterráneo.

 

Bajó las escaleras y vio a Claire y John abrazados, y como desde sus cuerpos se desprendía una intensa luz de amor que creaba un capullo protector contra los intentos de la casa por dañarlos.

 

Y Frank inmediatamente supo lo que tenía que hacer.

 

Fue corriendo donde ellos y se les agregó con un abrazo de amor fraterno, lo que hizo que la luz ganara en intensidad y se emitieran a su alrededor ocho potentes rayos que fueron limpiando del mal la casa, hasta hacerlo desaparecer por completo.

 

Y todo volvió a la normalidad.

 

Y fue el amor de esta nueva generación con el que se rompió con el odio y el sufrimiento que se arrastraba durante tantos años.

 

El amor entre John y Claire con el que destruyeron el antiguo odio entre las familias, y el amor de amigos con Frank, que venció todo el odio, racismo y rencor que existió en ese lugar.

 

Y salió el sol, y la mañana siguiente fue la más bella de sus vidas.

 
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Joaquín Ipinza

(basado en un sueño)

 

Después de la revolución industrial el ser humano comenzó a crear productos químicos imposibles de degradarse naturalmente, y comenzó a inundar la tierra con ellos.

Fertilizantes, metales pesados que deberían estar atrapados en la seguridad de las rocas, radiaciones, antibióticos, plásticos, etc. fueron afectando cada vez más a los seres vivos del mundo.

 

Hasta que se empezaron a generar en estos seres vivos rápidas e insospechadas mutaciones.

 

Cada alimento cultivado generó compuestos letales para el humano. Las picaduras de insectos comenzaron a infectarlos con virus mortales y todos los animales, incluidas las mascotas más queridas, desarrollaron un instinto asesino contra los hombres, comenzando, por estas razones, a morir miles de millones de personas.

 

Es como si la tierra se hubiera dado cuenta que el ser humano era una enfermedad, desarrollando un sistema inmune contra él.

 

Un grupo de poderosos millonarios usando todos sus recursos lograron prever esto, reclutaron un ejército y huyeron muy al sur donde, al parecer, la contaminación humana no era tan grande, por lo que estos cambios fueron más pausados. Y lograron crear una gigantesca burbuja dentro la cual instalaron una ciudad, la que se convertiría en el último refugio de la humanidad. La ubicaron sobre el Glaciar Grey, en el sector Torres del Paine, con lo cual aseguraron suministro de agua a la instalación. Alí se albergaron doce millones de personas, los últimos sobrevivientes.

 

Se llevaron consigo a los mejores científicos con sus familias, con los que lograron crear algunos cultivos libres de veneno.

 

 

Y después de muchos años se creó un estado de tipo feudal dentro de la ciudad, donde los descendientes de los millonarios fueron heredando el poder, siendo la población de científicos sometidos por el poder de los militares, que siempre se mantuvieron fieles a estas acaudaladas familias, a quienes veían como sus salvadores.

 

Pero con el tiempo los científicos se mostraron molestos con el estado de las cosas, y para ese entonces estaba en el poder un astuto monarca, llamado Jack Nicholson, quien creó un parlamento para que los trabajadores y científicos se sintieran representados y así apaciguarlos.

 

Pero uno de los dirigentes de los Científicos/trabajadores, Harrison Ford, se dio cuenta que ello fue solo una maniobra más de sometimiento.

 

Él junto a otros más habían estado presionando hace años a los gobernantes de enviar al exterior una expedición científica para investigar que había pasado con la naturaleza, y de qué manera podrían revertirse esas mutaciones.

 

Y después de varios años de intentos, finalmente el monarca accedió a enviar este grupo.

 

Y seleccionaron a los mejores expertos en cada área, liderados por el Dr. George Clooney.  Lo acompañaban el Dr. Brad Pitt, el Dr. Keanu Reeves, la Dra. Scarlet Johannsson y la Dra. Angelina Jolie. También iban dos militares, la oficial Uma Thurman y el comandante Bruce Willis.

 

Y después de muchos preparativos por fin estaban listos para esta expedición en el exterior que iba a durar cinco años.

 

Y se abrieron las grandes exclusas de las puertas por primera vez en casi un siglo. Y el grupo salió en sus imponentes todo terreno, equipados con la máxima tecnología y con múltiples sistemas que permitirían sobrevivir a los científicos allá afuera.

 

Y se cerraron las compuertas tras de sí, las que se abrirían recién trascurridos estos cinco años.

 

Y los científicos vieron como la naturaleza había reflorecido en forma magistral, ciudades completas transformadas en paradisiacos paisajes, con flores sobre lo que era asfalto, selva creciendo entre los edificios y luminosas cascadas cayendo por las calles.

 

Vieron además nuevas, extrañas y hermosas formas de vida.

 

Iniciaron las pruebas y determinaron que aún el mundo era totalmente nocivo para la raza humana. Y además comenzaron a vivir cada vez más peligros, pues mientras más viajaban hacia el norte, se comenzaron a encontrar con bestias desconocidas que parecían tener como único fin deshacerse de ellos.

 

Tuvieron que enfrentarse con algo parecido a dinosaurios, y solo gracias a los sofisticados equipos con que contaban lograron sobrevivir.

 

Y pasaron estos cinco años tomando muestras y haciendo pruebas, y vieron que la única forma de sanar este mundo era sanando a la humanidad en sí misma, a través de la meditación y la espiritualidad. Uma, quien era una ruda oficial, se mostró totalmente escéptica, pero se ofreció como voluntaria para probar la teoría.  Durante varias semanas, apaciguó su mente y bajo la guía de los científicos logró entrar en estados de trance en los cuales logró conectarse con el mundo espiritual que irradiaba la naturaleza, y ser parte de él, y se dio cuenta además que en ese estado toda su vida tenía sentido, como si al fin hubiera escapado de una burbuja en la que su espíritu estaba prisionero.

 

 

Y llegado el momento, despojada de toda arma y escafandra de seguridad, se sentó en la mitad de la floresta, sumiéndose en una profunda meditación.

Y sus compañeros vieron con temor y asombro como se le acercaron unos gigantescos monstruos, pero sólo se le quedaron contemplando sin hacerle daño, la olfatearon y se fueron.

 

Y vieron que era tiempo de regresar.

 

Arribaron a las esclusas de la entrada del a burbuja, pero a pesar de que llegaron puntuales y que debían de abrirse para ellos, estaban aun totalmente cerradas.

 

Y se fueron enterando de lo que había ocurrido en su ausencia.

 

Nicholson siempre vio como una amenaza a su poder la posibilidad que se encontrara una solución a las mutaciones, pues ahí la protección de la burbuja dejaría de tener sentido y con ello su reinado se derrumbaría, convirtiéndose en una persona común y corriente.

 

Entonces en el momento que la expedición partió comenzó a realizar una serie de siniestras conspiraciones, que incluyó comprar a varios integrantes del parlamento, incluido Harrison Ford, y paralelamente surgieron otros líderes tratando de suplantar al traidor. Y además en la realeza también vieron en esta conflagración la posibilidad de arrebatarle el poder al monarca, y se fueron sucediendo una seguidilla de viles conspiraciones, traiciones y corrupción, donde se veían envueltos hasta los que parecían más justos y sabios, mostrando lo peor de la humanidad.

 

Y todo esto era presenciado desde afuera por los miembros de la expedición, que esperaron semanas y semanas a ver que se decidía en el interior.

Y de pronto, las compuertas se abrieron.

 

El que menos deseaba se abrieran era el comandante Willis, quien tenía la secreta misión de asesinar a todo el grupo si es que lograban regresar. Y en su mente se debatía su deber de soldado contra el gran afecto que sentía por todos ellos, quienes eran ahora su familia.

 

Y llevó su mano a su arma, le quitó el seguro, pero Uma, quien sospechaba de la misión del comandante, lo vio, le tocó la mano y le rogó con la mirada que no lo hiciera.

 

Bruce Willis repuso el seguro, pero sabiendo iba a ser ajusticiado por traición.

 

Pero estaban los siete expedicionarios frente a las compuertas abiertas, con sus trajes especiales, sin saber que hacer.

Y Keanu Reeves miró hacia atrás, y lo mismo hizo el resto.

 

Luego regresaron la vista hacia las puertas abiertas de la ciudad.

Se miraron ya sabiendo lo que debían hacer.

 

Se dieron la vuelta, regresaron a los trasportes y retornaron al bosque.

 

Y enviaron un último mensaje antes de destruir los transmisores:

 

-Preferimos estar con los monstruos de la naturaleza que regresar con ustedes…

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BODAS DE PORCELANA

Joaquín Ipinza

(basado en un sueño)

Ella estaba sentada en el césped del parque, apoyada en un viejo árbol, y sobre sus piernas la cabeza de su casi novio, quien yacía recostado, su mano entrelazada en su cabello, e igual que ella, con los ojos cerrados en un profundo dormir. Era una de sus primeras salidas juntos, era una tarde de verano fresca y luminosa.

Ella abrió los ojos y le dijo a él:

-Creo que nos quedamos dormidos.

Él se sonrió y le respondió:

-Sí, tuve uno de esos sueños dónde pareciera que se vivió una vida completa.

Se levantaron y él la acompañó a su casa. 

Ambos ya estaban sintiendo ese cosquilleo en el estómago que ocurre cuando está comenzando un romance.

Después de salir varias veces, ella terminó quedándose una noche en el departamento dónde él vivía solo. Poco después ella se quedó un fin de semana completo, después toda una semana, hasta que un día no regresó más a la casa de sus padres. Y pasaron los años, se casaron y comenzaron ese arduo camino que es la vida en pareja, con alegrías y sinsabores, peleas y reencuentros. Y tuvieron dos hijos, y vieron como crecieron. Mientras se sucedían los eventos propios de dos personas que evolucionan en su vida, se adaptan a las nuevas circunstancias y responsabilidades, lo que fue generando roces entre ambos. Como cuando él entró a estudiar un magíster generándole un gran estrés que gatillo en él un genio endemoniado. Y ella con sus obsesiones y rigideces que a él a veces lo sacaban de quicio.

 

Pero siguieron juntos pese a todo.

Y ya habían pasado casi 20 años.

Se acercaban sus bodas de porcelana.

Y la porcelana es frágil, dependiendo lo bien que haya sido horneada, será su resistencia a la fractura.

Y durante los días previos a ese día, sus hijos, ahora adolescentes, comenzaron a sentir una presencia extraña en la casa.

Una mañana apareció la marca de una mano en el baño, a una altura inalcanzable para una persona de pie.

Una presencia se estaba manifestando.

Y una noche esa entidad se les presentó a los dos esposos mientras dormían.

Les dijo que iba a darles una oportunidad.

La oportunidad de arrepentirse de haber llevado una vida juntos

La oportunidad de rehacer su camino nuevamente, con otra persona si así lo quisieran.

Que les iba hacer viajar en el tiempo al momento en que habían empezando a sentir atracción mutua, hace más de 20 años atrás, pero con el recuerdo de toda esa vida como pareja, con un profundo conocimiento del uno por el otro.

Y que debían decidir si seguir juntos o no. Y si la respuesta de alguno de los dos era negativa, se iban a alejar hasta convertirse en totales desconocidos, al borrarse los eventos por los cuales se conocieron. Y que no se preocuparan por sus hijos. Esas almas iban a descender en otros cuerpos, con otros padres, que las familias desde ahora, que los ángeles del amor estaban a cargo, estaban logrando que se mantuvieran unidas y llenas de cariño.

Y de pronto él se vio en aquel parque. Y en frente se encontraba ella, tan bella, tan joven, tan pequeña. De apariencia tan frágil. En aquel entonces para él era otra chica bonita con la cual salir, pero ahora sabía que bajo esa aparente fragilidad había una mujer inteligente, heroica y luchadora, capaz de darlo todo por quienes la rodeaban, y por quien había desarrollado un gran amor y admiración.

Y dentro de sí sintió una angustia enorme de pensar que quizás no había sido lo suficientemente bueno para ella, y recordó las veces que se comportó bruscamente, o poco considerado. Y creyó perderla para siempre.

Ella se sentó en el césped, lo miró con sus grandes ojos verdes, y le dijo:

-Ven…

Él se acercó, ella le hizo sentarse y apoyar la cabeza en sus piernas y solo comenzó a acariciarle el cabello.

A la mañana siguiente vio cómo dormía a su lado su esposa, ahora de mediana edad.

La porcelana no se había quebrado.

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Joaquín Ipinza

George Lucas, justo antes de morir, entregó el guion del episodio diez de Star Wars, y en su testamento dejó una estricta clausula: que al filmarse la película debía mantenerse el argumento en la más absoluta reserva, y que obligadamente tendría que estrenarse simultáneamente en todo el mundo, el mismo día, a la misma hora.

 

Afortunadamente compramos las entradas con casi un año de antelación pues al poco tiempo se agotaron por la gran expectación que generaba tanto enigma.

 

Y llegado el día entramos con mi familia al cine, y la película ya comenzó con un extraño “Hace no tanto tiempo en una galaxia no tan lejana”, y rato después, en la última escena, fue el mismísimo Lukas quien dijo que él era un Jedi enviado por la república para preparar a la humanidad frente a la realidad de la galaxia.

 

Y al salir del cine vimos cómo dos gigantescos cruceros estelares sobrevolaban Santiago.

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Joaquín Ipinza*

Cuando Efraín leyó esa extraña nota que le dejó Juan Sebastián, comenzó a sospechar cuál había sido el destino de su querido amigo, luego de su extraña desaparición.

“Ve al Sur, Efraín, allá estaré por siempre”, decía la nota escuetamente.

Había pasado un año desde que el exitoso empresario, Juan Sebastián Cona, había desaparecido, dejando tras de sí una serie de quiebras y escándalos por documentos que vinculaban tanto a importantísimos personeros como a sí mismo en siniestras maniobras, que básicamente permitían la explotación desmedida de los recursos naturales.  

“Ve al Sur”.

Y Efraín recordó las extrañas circunstancias de aquel viaje que realizaron al Sur junto a Juan Sebastián hacia justo un año atrás. Con el pretexto de concretar un jugoso negocio forestal.

Desde ese minuto, su existencia, siempre ligada a la férrea personalidad de Cona, había perdido todo sentido. Es así que aquella nota le había devuelto los deseos de vivir.

¿Cuán al Sur, dónde, cómo?

Esas preguntas le fueron respondidas casi por casualidades, sintiendo en todas ellas la extraña presencia de su amigo

Y con una agencia de turismo aventura se enroló en una travesía en Kayak de mar, que partiría en el Río Palena, para llegar a su desembocadura, en Puerto Raúl Marín Balmaceda, para luego seguir hacia Melimoyu, para al final llegar a la laguna de San Rafael, donde serían recogidos por un barco de turismo. Y emprendió el más maravilloso viaje de su vida, compartiendo con personas que jamás hubiera conocido en el frío ambiente de los negocios, y en las noches, cuando acampaban en las orillas del río, Efraín soñaba con Juan Sebastián, que le decía que siguiera más al Sur.       

Es así que cuando llegaron a Laguna San Rafael, Efraín decidió cruzar en solitario el Istmo de Ofqui, para seguir por el Golfo de Peñas que se abría más allá.

Cargando su kayak los 12 Kilómetros de esa pantanosa franja de tierra, llegó a una inmensa playa      

Y a pesar de estar absolutamente sólo, sintió que por primera vez estaba en contacto consigo mismo, y decidió seguir remando al sur.

Pero su inexperiencia no le había enseñado a entender que el mar sin la protección de las islas se tornaba terriblemente traicionero, con fuertes corrientes y marejadas, y a pesar del aparente buen tiempo, su kayak fue llevado lejos y azotado contra las rocas, siendo Efraín llevado al fondo de las frías aguas.

Pero de pronto sintió cómo una fuerte mano lo sacaba de ahí, alcanzando a ver, antes de quedar inconsciente, a un ser amoroso, de extrañas facciones.

Los siguientes días que siguieron, Efraín enfermó por el enfriamiento brusco que sufrió al sumergirse. Pero en su sopor percibía cómo era ayudado por varios seres que el asumía como ángeles, especialmente uno que se veía como anciano, cuyo canto constante funcionaba como un elíxir de paz y sanación. Todo esto dentro de una especie de tienda, que a pesar de la intensa lluvia que se sentía afuera se mantenía increíblemente cálida y seca.

Poco a poco se fue recuperando, y el extraño lenguaje de esos seres se fue haciendo cada vez más comprensible.

Eran de tez clara, de cabellos largos y negros, rasgos angulosos, y se pintaban el rostro según su estado de ánimo.

Estaban siempre riendo y acariciando entre ellos, nunca se peleaban.

Cuando Efraín ya pudo levantarse, vio que alrededor habían al menos 7 tiendas como la que lo había albergado durante esos dos meses, para luego ser invitado por el anciano a acompañarlos en una travesía que iban a emprender al anochecer “para que nadie nos vea” le dijo en su lengua, que Efraín ya comprendía a cabalidad.

Y luego de cargar unas extrañas embarcaciones de corteza, partieron buscando otro sitio protegido de la vista de las rutas usuales de los barcos y pescadores.

Nuevamente armaron las tiendas y el anciano le dijo: Acá estaremos durante algunos días, pues debemos cosechar el alimento del mar, pero sin agotarlo.

Y Efraín acompañó a este grupo durante al menos un año, dónde comenzó a ser bañado con el intenso amor que sentían uno a los otros estos seres, que se hacían a llamar a sí mismos Kaweshkar, y como ese amor también parecía venir desde el mar, el cielo, las nubes, los árboles.

Un día Efraín decidió hablar con el Anciano para preguntar sobre ellos.

- ¿Por qué no le muestran al mundo como viven, porque no le enseñan al mundo la sociedad de amor que han construido?

-Yo vengo de allá, y la gente no vive, sólo deambula sin saber lo que es realmente el amor y la intensidad de la vida. ¡Por favor, permítanme revelarle al mundo la hermosa sociedad que ustedes tienen!

 

Entonces, el anciano visiblemente apenado le dijo:

 

-Nuestros ancestros huyeron hace muchos años de una colonia de Puerto Edén, pues el hombre del Norte quería enseñarnos a ser de otra forma, y eso significó que muchos de nosotros muriéramos o nos convirtiéramos en seres enfermos, tal como eran esos hombres.

-Desde entonces que hemos vivido ocultándonos, viajando de noche para ir a nuestros escondidos lugares de recolección de alimento.

Entonces Efraín replicó:

-Pero eso no va a poder ser por mucho tiempo. ¡Yo sé de algunos proyectos secretos para comenzar a explotar estos lugares! – y agregó -la única salvación es que yo regrese y convenza al mundo de lo maravilloso que ustedes existan-

 

-Por favor no lo hagas- respondió el anciano -sólo vendrán a vernos como juguetes.

 

  • ¡Mañana partiré, ustedes no entienden! -Exclamó Efraín.

Y a la mañana siguiente, Efraín cargó la canoa que había construido según las instrucciones de los Kaweshkar, dispuesto a emprender el regreso, pues el mar estaba extraordinariamente calmo, tanto así que por un momento logró ver su rostro reflejado en el agua.

 

A lo cual Efraín saltó totalmente asombrado.

Al fin comprendía todo.

Ya no podría regresar

 

Tenía el cabello largo y negro, su tez era clara y con rasgos angulosos.

¡SE HABIA CONVERTIDO EN UNO DE ELLOS!  

Nota: Efraín es un personaje de la novela "Sur Profundo II; El Sueño de Juan Sebastián". Léela aquí

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LA JOYA DE LA CORONA

Joaquín Ipinza

(basado en un sueño)

Nota: Alerta de spoiler. Este cuento es uno a seleccionar para ser relatado en los conciertos. Si vas a contratar uno te sugerimos no leerlo.

Hace alrededor de 150.000 años atrás, la Antártida aún no era cubierta por los hielos de la última glaciación. En aquella época llegaron desde África los primeros humanos, quienes iniciaron una rápida evolución cultural, entrando en poco tiempo en la era clásica, con reinos, reyes y sus consecuentes rivalidades,  enfrentándose en sangrientas y eternas guerras, sumando siglos de odios y venganzas. Pero un buen día en uno de ellos surgió un Rey de gran sabiduría, Elintir el Sabio, quien después de muchos viajes logró terminar con las luchas y unir a todos los pueblos en paz bajo una misma corona.

Y este nuevo reino de unificación inició una era de gran prosperidad, la cual fue continuada por el hijo de ese rey, Deeren, el Justo, quien también había participado en su juventud junto a su padre en aquel difícil proceso, por tanto entendía la realidad de esos pueblos, llevando adelante un reinado de gran justicia y benevolencia.

Y este a su vez tuvo un hijo, Loofki, quien nació dentro del majestuoso palacio real, del cual sólo salía cuando viajaban al palacio de verano con su séquito.

Pero fatídicamente sus padres murieron prematuramente en un accidente, debiendo él asumir el reinado siendo aún joven.

Y la imagen que tenía de su reino es lo que veía a través de los cortinajes bordados con oro de sus aposentos. Todo más allá de los jardines de palacio parecía esplendoroso y dorado. Y su trabajo se reducía a simplemente firmar documentos que le entregaban los diligentes y eficientes funcionarios del gobierno quienes eran los que mantenían todo en perfecto funcionamiento.

Y este joven rey tenía todo lo que deseaba, su enorme fortuna le entregaba fácilmente todo lo que el dinero pudiera comprar, por lo que nunca llegó a sentir ningún sentimiento de ambición de tener tal o cual cosa.

Hasta que un día en las minas de un reino de oriente encontraron un enorme y perfecto diamante. Era tan puro que, si se dejaba al sol durante el día, los rayos reflejados dentro del cristal continuaban emitiéndose desde su interior durante toda la noche.

Y estaba a la venta.

Cuando el Rey se enteró, sintió una sensación que nunca había experimentado: el deseo de poseer algo que no tenía.

Y le dijo al tesorero real:

- Dispón del oro necesario para comprar ese diamante, pues la corona de este gran reino debe lucir una joya que haga mérito a su real magnificencia.

Y el tesorero luego de hacer unas cuentas, lo mira con estupor y le dice:

- ¡Pero ese diamante es extraordinariamente caro!, Vale más del triple que lo que tenemos en nuestras reservas

- No importa, ¡lo debo tener a toda costa!, tripliquen entonces los tributos del pueblo, es necesario - replicó el Rey.

Y el tesorero con aflicción, sin atreverse a contradecir a su rey, da la orden para satisfacer los deseos del monarca.

Y se iniciaron difíciles tiempos del pueblo, tan altos tributos hicieron la vida casi insostenible, comenzó a aparecer la pobreza y luego la miseria entre la población. Pero aceptaron hacer el esfuerzo por el gran respeto que le tenían a su abuelo y padre, quienes habían terminado con siglos de muerte y dolor.

Hasta que un día el diamante llegó a las manos del rey. Y lo mandó engarzar a la corona.

Y se pasaba noches enteras viendo como emitía brillantes rayos de todos colores.

Y llegó el verano y Loofki viajó, como era costumbre, en el barco real al palacio de verano. Pero no se llevó consigo la corona. La dejó bien guarecida en lo más alto de la torre real, el lugar más seguro del reino.

Pero algo inesperado ocurrió. En la mitad del viaje azotó una terrible tormenta y su barco naufragó. De alguna forma Loofki sobrevivió aferrado a unas tablas, quedando varios días a la deriva en el mar, hasta que finalmente la corriente lo arrojó a una playa desierta.

Logró encontrar un riachuelo donde sació su sed y comenzó a deambular buscando comida, solo encontrando algunos insectos y gusanos.

Y después de varios días, con su ropa convertida en harapos y en un estado casi moribundo vio a lo lejos una columna de humo. Avanzó hacia ella casi arrastrándose, y cuando creía desvanecerse vio una cabaña a la cual llegó con su último aliento, cayendo al suelo frente a la puerta.

Y después de un periodo que para Loofki pudieron ser tanto minutos como años, por fin abrió los ojos y vio la bondadosa mirada de una anciana. Estaba tan débil que no logró articular palabras. La anciana comenzó a hidratarlo, alimentarlo y curarle sus heridas. Y cuando ya pudo hablar con ella no quiso revelarle que era el rey, por el temor que pudiera ser secuestrado, solo le dijo que era marinero de un malogrado navío.

Y la anciana le contó muchas historias y cuentos, y pasaron los días hasta que el rey le preguntó:

-Porque estás acá tan sola?

Y la anciana, casi sollozando, contestó:

- Yo vivía con mi familia, mis hijos y nietos en un reino donde nuestro rey se volvió loco y por comprar un diamante nos obligó a pagar unos tributos imposibles que llevaron a todos a sufrir hambre y miseria, por lo que decidimos huir a otro lugar. Pero yo no los pude seguir pues ya estoy vieja y cansada, así que logré convencerlos de que me dejaran aquí y siguieran solos. Y me construyeron esta cabaña, esperando algún día venir por mí.

Loofki sintió otra sensación que jamás había experimentado, culpa.

Le respondió a la anciana:

- Yo también vengo de ese reino, y creo que es el momento que regrese.

Entonces la anciana le dio las indicaciones de cómo llegar.

Y agregó:

-Pero al llegar allá vas a necesitar dinero para pagar el resto de tu viaje.

Y se agachó sobre un pequeño baúl desde donde extrajo algo que parecía ser muy valioso para ella:

-Toma- le dijo- Esta es mi última posesión., Aquí ya no me sirve, pero a ti te puede salvar:

Y le extendió la mano y con una mirada de amor eterno y sublime puso sobre ella una vieja y roída moneda de plata.

Y Loofki la aferró con pasión.

Se despidieron y el rey inició el viaje de regreso. Nunca soltó la moneda, pues entendió que el valor de ella trascendía su peso en plata.

Y al llegar, por primera vez en su vida, caminó por los pedregosos caminos de su pueblo.

Y vio gente que vivía con una tremenda dignidad, pero a la vez en la mayor de las pobrezas. Y se dio cuenta que aun estaban cobrando tributos a algunos que habían quedado debiendo su parte.

Y era todo muy distinto a como lo imaginaba mirando a lo lejos desde las ventanas de palacio, sin embargo, adivinaba que tras las rústicas casas había familias que vivían colmadas de una riqueza distinta e inexplicable.

Y cuando llegó al palacio los guardias inmediatamente reconocieron a su rey y se abalanzaron para ayudarle.

Pero Loofki con voz firme y resuelta les espetó:

- ¡Suéltenme!, tengo algo muy importante que hacer.

Fue directamente a la maestranza del palacio, recogió algunas herramientas y se encaminó a la torre real.

Sacó la corona, le extrajo el diamante y puso en su lugar la vieja y roída moneda de plata.

Y ordenó al tesorero vender el diamante, y devolver el dinero a sus súbditos.

Y al transcurrir del tiempo ya casi no pasaba en el palacio.

Empezó a sentir una dicha enorme al ayudar a su pueblo.

Viajó hasta el último rincón de su reino tratando de solucionar todas las aflicciones que encontraba a su paso.

Envió a buscar a la anciana y su familia y les prometió que nunca más pasarían penurias.

Y un día un niño le preguntó

- ¿Porque tienes esa vieja y fea moneda de plata en la corona, en lugar de ese diamante tan bonito?

Y Loofki contestó:

-Es la joya más valiosa que puede tener cualquier corona

Y agregó:

- Esta moneda me la dieron con algo que no se puede comprar ni con todo el oro del mundo:

…Amor

 
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CUENTOS YAGÁN

Recopilación: Martín Gusinde, adaptación Joaquín Ipinza.

 

La historia de los cormoranes.

 

En una gran sequía los cormoranes magallánicos tenían una fuente la que egoístamente mantenían secreta, y al ser descubiertos por los cormoranes moñudos, estos últimos se vengaron empujándolos al acantilado. Desde ese entonces los Magallánicos prefieren las partes bajas de los acantilados y los moñudos las altas, quedando estos últimos con un canto carraspeado por tanto tiempo sin beber agua, y los primeros miran furtivamente hacia atrás para que no los descubran en su secreto.

 

La venganza de los cormoranes moñudos.

 

Un hombre una vez se refirió de los cormoranes moñudos como seres panzones y torpes, lo cual llego a los oídos de ellos. Para vengarse buscaron la ayuda de su esposa que era de su estirpe.

Lo invitaron a cazar a una isla vecina, y la esposa en la única canoa se alejó al mar, siguiéndola los cormoranes volando, dejando al hombre abandonado en la isla diciéndole “como vez no somos tan torpes, pues podemos abordar la canoa, no como tú que no puedes volar”. Entonces el hombre logró fabricar un flotador con piel de lobo, pero ya la venganza había sido efectuada.

 

La historia del búho.

 

Una viuda y su hijo se fueron a vivir donde un tío de él, el cual casi no le daba de comer, por lo que se había puesto muy delgado. Entonces su madre preocupada le sugirió que el mismo fuera a cazar. El tío le dijo para angustiarlo que del otro lado de la intraspasable e inexpugnable sierra había muchos guanacos. El niño en una acción desesperada se lanzó a tratar de cruzar las cumbres.

Y lo logró, cazando muchos guanacos. Pudo cargar de vuelta solo uno, dejando los otros para recogerlos después.

Al llegar a la choza se comió el guanaco con su madre.

Los otros no podían creer que el flacuchento hijo pudiera haberlos cazado.

Entonces al día siguiente los hombres acompañaron al niño a ver si era cierto que se podía cruzar la sierra y que había muchos guanacos cazados por él.

Llegaron y se convencieron. Tomo cada uno un guanaco y emprendieron el regreso.

Se hizo tan fatigoso el regreso con tal carga para los hombres, que solo en niño logro llegar.

Los hombres se convirtieron en búhos, quedándose por siempre en el bosque gritando kuhurux-kuhurux.

 

La historia de la nutria.

 

Un hombre tenía cinco cuñados que se burlaban del. Para vengarse los engañó haciéndoles creer que había una ballena varada, guiándolos a una cueva donde los mataba de a uno, menos al hermano mayor que lo descubrió y le cortó los brazos y piernas. Desde ese entonces la nutria felina vive escondidas en cuevas acechando y tiene las extremidades cortadas.

 

 

 

La venganza del gerifalte.

 

Vivían dos hermanos y la esposa de uno de ellos juntos. Y la esposa se enamoró de su cuñado. El esposo al descubrirlos amenazó a ella vengarse convirtiéndose en una terrible ave de afiladas garras. Ella se limitó a reírse y continuar con sus infidelidades. Entonces el marido se fue al bosque a vivir con las aves y a aprender a ser como ellas.

Paso el tiempo y de cuando en cuando los amantes lo iban a visitar para reírse del, pues no lograba para nada convertirse en pájaro, pese a sus esfuerzos.

Después de mucho tiempo se transformó en una terrible ave, y cuando los amantes lo vieron, más risa les dio, haciendo en amor justo debajo de la rama donde él estaba posado para irritarlo.

Entonces monto en cólera y junto con sus amigos pájaros se abalanzó sobre ellos, picoteándolos de tal forma que solo quedaron restos de ellos. Entonces el marido los tomó y los arrojó al medio de la aldea. La gente cuando vio ello dijo: “eso les pasa a quienes son infieles con sus esposos y traidores con sus hermanos”.

 

De cómo el Carancho perdió a su mujer.

 

Cuando el Carancho salió de cacería con otros hombres, casualmente oyó como otros dos comentaban las andanzas con su infiel esposa.

Cuando regresaron, el carancho no regreso donde ella, enviándole solo un pequeño trozo de carne. Ella al percatarse descubierta, se fue con su padre, el albatros, en canoa.

El carancho se sintió solo y fue tras ella, convoco a los cuatro vientos para evitar que se alejaran, pero no lo logró.

Desde entonces que el carancho tiene los ojos rojos de tanto llorar por ella.

 

El zorro egoísta.

 

En un tiempo de gran sequía el zorro guardaba para sí y sus parientes la única laguna de agua. Pese a los ruegos de la moribunda gente, el no cedía una gota.

Entonces los demás llamaron al pequeño y poderoso colibrí, el que increpó al zorro para que diera algo de agua. Ante la negativa, lo mató con una honda, y todos los otros animales pudieron saciar su sed. Excepto algunas aves que llegaron muy tarde.

Entonces la lechuza y las otras aves que quedaron sin beber arrojaron el barro del fondo de la laguna a las montañas, de donde comenzaron a escurrir cientos de arroyos, hasta el día de hoy, no repitiéndose jamás tal sequía.

 

La historia del hombre de piedra.

 

Una niña encontró una hermosa piedra en la playa, y la adoptó como muñeca, dándole tanto amor que se transformó en un niño. La niña creció y el niño de piedra le pidió beber del pecho de ella. La niña accedió, pero el niño desgarró de un mordisco todo el pecho, muriendo ella por la gran herida. Entonces otra joven al ver que el niño se quedó tan solo se apiadó del y lo adoptó, repitiéndose la misma desgracia. Entonces el pueblo indignado expulsó a golpes al niño. Pero otra joven se apiadó, y prometiendo a los demás no darle pecho, lo adoptó. Pero de nuevo fue muerta por la misma razón.

Entonces los demás lo expulsaron definitivamente, convirtiéndose el niño en un terrible hombre de piedra que vivía escondido en una isla, desde donde constantemente atacaba a los hombres, secuestrando a muchas mujeres, las que tenía encerradas en una gran choza, con las que tenía hijos, matando a los varones recién nacidos. Las alimentaba de hongos que crecían adheridos a los árboles, los cuales los arrancaba de cuajo para servírselos directamente del tronco a las mujeres, por ello la isla ya estaba casi totalmente deforestada.

Un día él se clavó una espina en la planta del pie, único lugar de carne del hombre.

Entonces ellas lo recostaron y con saña le abrieron una gran herida, engañándolo, diciéndole “se enterró muy profundo por lo que debemos hurgar mucho. Y el hombre de piedra se desmayó del dolor.

Entonces ellas llamaron al pequeño y poderoso colibrí, el que tenían escondido. Entonces él preparo algunas flechas y le puso una corta lanza sujeta a uno de los pies, dejándolos apuntando a la entrada. Entonces salieron y le prendieron fuego a la choza, disparándole el diestro colibrí flechas al pie sano. Entonces el hombre despertó y al levantarse se enterró profundamente la lanza, cayendo, siendo alcanzado por dos flechas en sus ojos.

La choza en llamas cayó sobre él, estallando en pequeñas piedras que saltaron lejos. Pero cada una de ellas comenzó a cobrar vida, debiendo las mujeres arrojarlas nuevamente al fuego. Esto se repitió por largo tiempo, hasta tras una terrible explosión, estalló el corazón del hombre de piedra, muriendo al fin, saltando sus negros y redondos fragmentos.

Las mujeres, felices, se transformaron en jilgueros, que hasta hoy se les ve celebrando con alegres cantos en los árboles. También se pueden encontrar regadas las redondas y negras piedras que formaban parte del hombre de piedra.

 

 

La historia del peñasco del león marino

 

Había un enorme león marino que devoraba a los ocupantes de las canoas que pasaban cerca del. El colibrí al percatarse que desaparecían cada vez más personas que salían en canoa. Trepo a un lugar alto y aguzando la vista vigiló a una canoa que había zarpado, descubriendo al asesino.

Entonces se embarcó con su poderosa honda con la que fácilmente partía en dos un árbol, más cuatro mujeres remadoras, a su encuentro.

Lo atacó, vaciando sus ojos a hondazos, le enterró una flecha en el corazón, y el león agónico fue a una playa, transformándose en piedra, la que se ve hasta el día de hoy.

 

La historia del peñasco de Lasawaia.

 

La gaviota había enviudado y dos cormoranes moñudos se enamoraron de la hija, pero ante la negativa de ella para entregárseles, ellos le enterraron una piedra ardiendo, muriendo en el acto.

La gente indignada llamo al colibrí para vengar la muerte, pues los cormoranes huyeron a un acantilado donde no los alcanzaban las flechas.

Entonces el colibrí vino, y en el camino ensayó con su honda, arrojando enormes piedras en diferentes direcciones, y donde caían se abrían estrechos, canales y fiordos.

Después ultimó a los asesinos, convirtiéndose en dos peñascos, visibles hasta hoy.

 

 

 

La historia del delfín grande (ballena piloto).

 

Una vez se acercó a un campamento un enorme delfín.

Todos partieron a cazarle, pero a pesar de todos los arpones que le enterraron, parecía estar como si nada.

Entonces el pequeño Vencejo (Iridiprocne meyeni) se ofreció de voluntario para lanzarse por la boca de la ballena y matarla desde dentro.

Y así lo hizo, comenzando a cortar sus entrañas.

Por las heridas la ballena huyó lejos mar adentro, ante la sorpresa de los hombres que dieron por perdido a su compañero. Este a su vez se percató de ello y se decidió a no ultimar al cetáceo mientras éste no regresara a la costa, cosa que supuestamente debería hacer para recuperarse del daño.

Pero pasaban los días y el Vencejo no sabía si ya estaba en la costa o no. Hasta que escucho unas aves típicas de las costas, los patos salvajes o  wiyén, entonces mató  la ballena despedazándole el corazón. Pronto se acercaron dos albatros que empezaron a picotear a la ballena. Entonces el vencejo golpeo la pared abdominal para espantarlos, y al hacerlo se elevaron, advirtiendo de la posible presencia de una ballena varada en el campamento.

Al llegar no supieron reconocer a la misma ballena que habían intentado cazar, y se dispusieron a celebrar un KALAKAI.

Entonces comenzaron a comer de la ballena, no pudiendo el vencejo delatar su presencia. Hasta que un niño enterró un cuchillo muy profundo que lo clavó, lanzando un agudo grito que alcanzó a ser escuchado.

El niño comunicó esto a los mayores, quienes concluyeron al final que se trataba de la misma ballena que habían tratado de cazar y que quizás aún se encontraba con vida su compañero

Entonces con delicadeza fueron abriéndola, encontrando en su interior una flacuchenta, pálida, calva y acurrucada figura, apenas reconociendo en el al vencejo.

Así lo alimentaron, calentaron y frotaron con aceite al moribundo, quien se recuperó y regresó con su esposa quien le había sido fiel a pesar de creerle muerto.

 

 

La historia del murciélago. (apawata)

  Recopilación: José Pérez de Arce

En los tiempos antiguos había un hombre que le gustaba jugar bromas a los demás.

Un día para confundirlos, se escondió adentro de su choza y empezó a gritar que había una ballena varada, a lo que todos sorprendidos corrieron hacia la choza desde donde habían escuchado tan importante noticia, pero no vieron a nadie en ella, pues se había escondido muy bien.

Todos regresaron a sus canoas pensando de que había sido el viento, cuando nuevamente el bromista gritó “hay una ballena varada.

Los otros en realidad pensaron de que era un espíritu maligno el que estaba en la choza confundiéndolos. Y decidieron prenderle fuego.

Entonces la choza ardió y el bromista salió volando convertido en murciélago, con la piel oscura por el carbón, y los otros al verle fueron en su auxilio, pues había perdido dos grandes trozos de piel a manos del fuego.

Para curarle le colocaron piel de coipo y de nutria.

Por ello hasta el día de hoy se ve al murciélago lucir tres tipos distintos de piel.

Nota del autor:

 

¿El pueblo más austral del mundo se llamaba Yámana o Yagán?

 

Lamentablemente no está muy claro, pues la primera palabra ha sido rechazada por las dos últimas representantes de ese pueblo indicando que quiere decir "hombre", o "del sexo masculino", y la segunda fue inventada por el misionero colonizador de Ushuaia, Thomas Bridges:

 

"Di a estos nativos el nombre Yahgan porque era apropiado. El estrecho Murray, cerca del cual se estableció nuestra misión y llamado por los nativos Yahga, puede ser considerado el centro de su territorio y el idioma al modo en que allí se habla es el que yo aprendí y esta es su forma más pura, siendo la que está al medio entre sus variedades habladas al sur, al este y al oeste. Por las razones anteriores, Yahgan pareció un nombre adecuado y ahora es conocido así en todas partes."

 

"I gave these natives the name Yahgan because it was convenient. The Murray Narrows, near which our Mission was established, called by the natives Yahga, may be considered the centre of their land and the language as spoken there was that which I learned, and its purest form, being the mean between its varieties spoken Southward, Eastward and Westward. For these reasons Yahgan seemed a suitable name, and is now known everywhere".

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CUENTOS SELK’NAM

Recopilación: Martín Gusinde, Adaptación: Joaquín Ipinza.

 

La lucha del carancho y el cormorán.

 

El carancho era un poderoso, charlatán y pendenciero hechicero del helado sur.

Una vez fue al norte buscando bronca, y la encontró con el cormorán.

Producto de la lucha el cormorán termino con el espinazo fracturado, por ello andan tan estirados, y el carancho perdió parte de su plumaje de la cabeza.

Regresó al sur lleno de rencor por no haber podido ganarle al cormorán, así que de vez en cuando envía terribles tormentas al norte.

 

La competencia entre el piojo y la lagartija.

 

La lagartija y el piojo constantemente se enfrentaban y competían.

Una vez compitieron de manera que el primero que saltara sobre la cabeza del otro, sería el más fuerte.

Así se debatieron un rato hasta que el piojo cayó directamente sobre la cabeza de la lagartija, ganando la competencia, no moviéndose más de ahí,

Desde ese entonces el piojo se sube a la cabeza de otras gentes y nadie puede librarse de él.

 

La historia de los delfines.

 

Una vez la tierra empezó a retumbar con un terrible bramido, que al comienzo fue percibido por una mujer de agudo oído.

Luego todos lo oyeron y decidieron huir al mar pues se aproximaba una feroz tormenta desde las montañas.

El esposo de la mujer no sabía nadar y dijo que se quedaría en tierra.

Entre todos lo obligaron a arrojarse al mar, hundiéndose de inmediato, siendo subido a la superficie por sus cuñados. Y se volvió a hundir repetidas veces, siendo rescatado cada vez nuevamente, pudiendo aguantar cada vez por más tiempo la respiración bajo el agua, manteniéndose todos juntos. Y se convirtieron en delfines, no volviendo más a tierra firme.

 

*Basado en un relato de Ximena García.